Sunday, July 10, 2005

5ª parte

Sus amigos comenzaron a gritar y aplaudir con euforia, no sabía por qué, pero solo me sonreí y me sonrojé como un idiota. Al rato de haber llegado comenzaron a hablar conmigo haciendo preguntas tontas sobre mi vida y dándome de tomar alcohol, mi futuro mayor placer, tequila y wisky. Al no estar acostumbrado a tomar, me embriagué y comenzaron a reírse de eso, haciéndome sentir un nenito. Un tiempo después, pusieron sus morbosas películas, en ese momento, fui a la cocina a buscar un vaso con agua y al volver ellos ya estaban con sus miembros fuera del pantalón listos para la faena. En la pantalla se veía a una mina siendo penetrada analmente, al mismo tiempo de que un hombre la tomaba por la nuca y la cogía por la boca; a decir verdad, ellos no eran los únicos excitados con esa situación, me imaginaba siendo yo esa mujer, penetrada, cosa que ocurrió esa noche. Uno de sus amigos, Claudio, comenzó a gritar desaforadamente cuando enfocaron en primer plano a la rubia mamando el miembro de aquel negro, gritaba haciendo referencia a la forma en que lo hacía; a lo que Matías le dijo –“Él –señalándome- me la chupa mejor”. Podía sentir mi rostro enrojecerse centímetro a centímetro. Trate de callarlo con la mirada pero él no me hacía caso. Sus amigos le dijeron que no le creían y esto causó que se parase y me agache frente a Gastón obligándome a mamarlo. No quería pero lo hice, sólo por él, por el placer que le causaba verme hacer eso. Sus amigos se quedaron sin habla, pero esperando su turno para ser llevados a una nube de éxtasis que terminaría cuando mi boca se separe de ellos. Al reaccionar Gastón de lo que estaba ocurriendo, me tomó de la nuca comenzado a acercarme más hacia él y a dar envestías cada vez más fuertes, luego de un rato, comencé a sentir su miembro hincharse cada vez más, lo quité de mi boca y comenzó a masturbarse en mi cara, daba jadeos de placer hasta que me acabó en el rostro, sus amigos nos miraban y ni lerdos ni perezosos, vinieron al mismo tiempo junto a mí. Claudio y Sebastián se miraron preguntándose quien empezaría; Matías entendiendo esto les dijo: -“Comiencen los dos, no creo que le importe”. Al rato estaba como aquella mujer de la película manteniendo sexo oral y anal con dos hombres que no conocía pero con los que sentía placer.r los amigos de Matías, cosa que ocurrió esa noche.

Friday, July 01, 2005

El temor se apodera de mi cuerpo y el dolor de mi corazón.

Decirle que no, para mi sería rechazarlo para siempre, ese para mi sería mi final. Puede ser que seas una obsesión y ahora no sé que hacer o pensar. Te quiero perder pero siempre me encuentras, te quiero dejar pero siempre me buscas. Te quiero junto a mi para toda la eternidad, pero no la quiero lastimar. No quiero perder a una amiga, no quiero perder parte de mi familia.
Una vez mi profesor de filosofía nos contó una historia: “ En una batalla, bombardearon una trinchera, y a unos metros en otra trinchera, un soldado le pregunto a su oficial si le daba permiso para ir al lugar bombardeado. El oficial pregunto porque quería ir allí ya que no encontraría nada ni a nadie, el soldado respondió diciéndole que allí se encontraba su amigo; el oficial le negó el permiso. Apenas este se distrajo, el soldado corrió hacia la trinchera bombardeada. Los enemigos volvieron a atacar. Al cabo de unas horas, el soldado vuelve, todo lastimado y con sus ropas rasgadas y el oficial le dijo que para qué fue, si le había dicho que allí no encontraría nada; entonces el soldado respondió: “ No fue en vano, encontré a mi amigo, murió en mis brazos, sin antes haberme dicho “Sabia que ibas a venir por mi”.