Wednesday, June 08, 2005

3ª parte

Me puse colorado y lo único que hice fue quedarme parado contra el marco de la puerta y mirarlo fijo a los ojos sin saber que hacer, me dijo que me acerque, que no tenga miedo. Lo hice y me dijo que lo bese por todo el cuerpo cosa que hice con un poco de temor y con un poco de placer, su olor era riquísimo, era una mezcla de sudor con perfume de hombre; lo bese por todo el cuerpo. Me pidió que hiciera algo que le hacían “sus mujeres de fin de semana”, me pidió que se la mamara, me pidió placer que yo estaba dispuesto a darle sin saber como hacerlo. Una hora mas tarde termino yéndose ya que llegaría mi mamá y no debía verlo en casa. Las clases terminaron y las visitas siguieron al tiempo que las exigencias subieron al punto en que un ardor profundo recorrió mi cuerpo secundado por un placer nunca antes sentido en mi interior cuando me penetro; en esos momentos pensé en mi papá, en como se sentiría sabiendo que su único hijo varón era penetrado por un macho de 25 años. Navidad y año nuevo pasaron, los reyes llegaron y me dejaron los regalos al lado de mis zapatos y el día de los enamorados llego con un regalo inesperado, una propuesta, ir a bailar a un boliche cuyos dueños eran amigos de él. La propuesta era tentadora pero el problema era qué iba a decir en mi casa sobre la salida a lo que contestó que me escapara, cosa que hice.
La noche fue espectacular, no baile ya que no sabía hacerlo y me daba vergüenza hacer un papelón delante de todo el mundo. Matías estaba borracho al momento de irnos, cosa que me dio miedo por si ocurría algún accidente en el trayecto de vuelta. Durante el viaje lo único que hizo fue tocarme por todo el cuerpo. Obligarme a tocarlo mientras que el me maltrataba verbalmente diciéndome que no era digno de él y que por respeto debía aprender rápido a coger para satisfacerlo. Llegamos a la puerta de casa, comenzó a besarme y me obligo a coger con el ahí, dentro del auto, en la puerta de mi casa donde dormía mi familia.
No pensaba en otra cosa que no fueran las palabras de él, me sentía muy mal, no sabía que hacer para ser digno de semejante ejemplar. En mi casa se dieron cuenta de que estaba mal por algo pero no sabían de que era entonces tomaron la decisión de inscribirme en una iglesia donde había un grupo de boyscouts. Estuve dos semanas viendo como era y si me convenía ir, a lo cual viendo tanta cantidad de hombres con edades que rondaban entre los 15 y los 27 decidí aceptar e ir. Los primeros meses era complicado ir ya que habían comenzado las clases y además debía cumplir con Matías a todas las “citas” que me ponía pero al cabo de unas semanas ya acomodado mis horarios estuve más despreocupado y comencé a notar hombres atractivos dentro de ese grupo numeroso. Cada uno mejor que otro. Pensé que al estar con ellos aprendería más y podría ser un “hombre” digno para Matías.
Él estaba cada vez más exigente, me pedía que me drogara con él para que los dos sintamos más placer y que lo haga no solo cuando estaba con él sino una vez por día para que así estuviéramos conectados y sintamos lo mismo en todo momento, no encontraba sentido a sus palabras pero lo hacia.El primer campamento llego y yo ya había calentado varias pavas en el transcurso de ese tiempo, es más, ya había estado con uno que otro en el baño de las instalaciones donde se encontraba dicho grupo. De día fue todo normal pero a la noche antes de ir a dormir a las carpas se hacían varios juegos nocturnos donde Fabián aprovechaba para tocarme, era un muchacho de unos 18 años, de tez morena pero bien parecido, barba candado, con una espalda anchísima que se notaba que era de gimnasio, 1,75 de altura, pelo ondulado, ojos marrones, linda sonrisa, brazos grandes y musculosos. Estábamos en el mismo grupo y por ende dormíamos en la misma carpa,

2 comments:

Anonymous said...

Hola gato!!!!!!
neko te sigue leyendo!

Anonymous said...

eze.. tanto tiempo sin hablar..
nunca crei qe tu historia, fuera asi..
es un placer, qe te sientas bien, de escribrla..
sos un grande eze..
siempre me diste fuerza y cariño cuanod la necesité, sabes qe aunqe ya ni pelta, te keiro mujcho, y contas conmigo siempre.
beso
mique