Saturday, June 18, 2005

4º parte.

Durante los juegos nos tocábamos mutuamente sin que nadie nos viera, o por lo menos no sabíamos si nos veían. A la noche, en el momento de dormir, los líderes de cada división tenían que ir a hablar con el coordinador acompañado por el segundo a cargo del grupo y Fabián tuvo que ir ya que era el segundo a cargo. Volvieron cuando yo estaba dormido pero sentí unas manos grandes y pesadas acariciarme la espalda bajando hacia mi cola mientras que estaba dormido, al abrir los ojos pude ver que era él y seguí con el juego; eran las 3 de la mañana y estábamos cogiendo en la misma carpa donde dormían cuatro personas más aparte de nosotros.
Al volver, ya en casa todo parecía un sueño, hasta que sonó el teléfono y al atender escuche la voy de Matías que me preguntaba si había probado suficientes penes como para olvidarme de él, en solo un instante mi sueño terminó y la pesadilla comenzó. Ya no me sentía cómodo con él y se lo hice notar en el trayecto de esa semana. El viernes me dijo que debía escaparme de casa, que tenía una sorpresa muy divertida para mí, accedí ya que había decidido terminar con él ese fin de semana sin importar nada.
Cuando llegue a la casa él me abrió la puerta y al entrar vi a tres amigos más en el living sentados en el sillón con un montón de líneas armadas en la mesa frente a ellos, donde había botellas de toda clase de alcoholes y una pila de tres cajas de películas pornográficas
Uno de los amigos era Claudio, un amigo de la familia al cual no veía hace mucho tiempo; era amigo de la infancia de mi papá. No me asustó verlo allí en lo más mínimo, tenía 43 años, estaba casado y con dos hijos; Rocío, de 9 años y Lautaro, de 24.Cuando Matías me presentó, sus amigos comenzaron a gritar y aplaudir con euforia

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